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domingo, octubre 4

RELATOS para reflexionar: Un día cualquiera sucedió algo increíble

Un día cualquiera sucedió algo increíble


Sumergida en la vorágine de aquellos confusos e irritantes acontecimientos, que en aquel instante se entrecruzaron al atravesar la calle conduciendo una mañana soleada de un día sin nombre, falto de cariño o de comprensión... Uno de tantos incómodos días que se "fabrican" en esa inconsciencia del pensamiento, pero que se materializan como las hojas de un libro impregnado de sueños sin almohada o de alambradas con cuchillas segando las esperanzas de un mundo mejor... Melinda trató de frenar, trató de detener lo imposible y como tal, fracasó, su automóvil terminaba de estrellarse contra otro vehículo que iba en dirección contraria a una velocidad vertiginosa, conducido por algún estúpido borracho o un despistado conductor, medio dormido, a esas tempranas horas de la mañana - pensó angustiada.

Tras unos minutos de silencio y absorta en su actual imprevisto, Melinda intentó sobreponerse y salió decidida del vehículo en dirección con el que había colisionado para conocer sus daños y naturalmente hablar con su conductor.

Nada más aproximarse a unos pocos centímetros de la ventanilla de aquel coche siniestrado, notó como por la espalda alguien le sujetaba violentamente los brazos mientras en una voz irreconocible le exigía que no se moviera y que no intentase girar la cabeza porque tenía una navaja en las manos y se la podía clavar.
Melinda no salía de su asombro, la garganta se le empezaba a quedar como una lija, los brazos le temblaban y una zozobra recorría de arriba abajo todo cu cuerpo. Infructuosamente intentó vocalizar algunas palabras, como "hijo de p.." o "cabr.." pero se vio incapaz y permaneció totalmente inmóvil, sometida a la voluntad de aquel malhechor, que intentaba ponerle en la nariz, un pañuelo impregnado de formol para adormilarla y al que esquivaba moviendo la cabeza constantemente.

En esas estaban cuando de pronto, un tercer viandante que había estado observando todo el tiempo la escena, decidió intervenir, pues sus prácticas de yudo le podían poner a salvo del peligro o la agresividad del malhechor, además pensó que también a él le hubiese gustado, que cuando en otras circunstancias de la vida, a su padre le había asesinado otro delincuente para robarle su pobre jornal, él no había podido estar allí para defenderle, ni tampoco nadie lo evitó. Aquella fuerza que le impulsaba parecía sobrenatural o hasta ese momento desconocida, de modo que se abalanzó de improviso contra el cuerpo grasiento de aquel insensato delincuente y lo dejó en el suelo inmovilizado y con la navaja amenazante en una mano, como para que no intentase el menor movimiento, al tiempo que le aconsejaba a Melinda que llamase a la policía.
- ¡No sé como agradecérselo! - exclamó temblándole los labios.
- No me lo agradezca a mi, sino a mi padre, que hace un instante me ha traído aquí para salvarla.
- ¿Cómo dice?... ¡No le entiendo...pero si ha expuesto su vida por una completa desconocida!. 
- No importa, no hace falta que lo entienda, sólo que sepa que alguien que usted no conoce, me trajo aquí para salvarla.
Autor: Consciencia y Vida/Magazine
Registro Propiedad ISBN 1512095979721
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