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domingo, octubre 4

RELATOS para reflexionar: ¿Acaso, no vivimos en un sueño?

¿Acaso, no vivimos en un sueño?


Hace mucho tiempo, surcando las inmensas dunas del desierto, un viajero a lomos de un camello con un turbante en la cabeza para protegerle del incesante calor y holgadas vestiduras de lino blanco, avanzaba lentamente con la esperanza de llegar pronto al campamento del que había partido semana atrás. 
Los rayos del sol se iban apagando poco a poco, al mismo tiempo que al camello se le agotaban las fuerzas para seguir adelante, asi que decidió hacer una parada, con el fin de descansar antes de que se hiciera de noche.
Primero extendió su tienda de campaña provista de grandes mosquiteras y después de haber cenado algunas provisiones que guardaba cuidadosamente en su mochila, escuchó a lo lejos unos terribles gritos de auxilio de alguien que parecía estar en peligro...
- ¡Socorroooooooo... que alguien me ayudeeeeeee.... que alguien me ayudeeeeeeeee ....! 
Nuestro viajero solitario dudó un momento, estaba confuso y demasiado agotado por la caminata durante todo el día. 
- ¿Qué hago...voy a ayudarle o mejor me quedo aqui tranquilo?... Tal vez podría meterme en problemas y ya bastante tengo con los míos, pero...y si por dejarle, termina ocurriéndole una tragedia que podría haber evitado - pensó duditativo, hasta que al final optó por ir a ayudar a aquel desconocido.
Dirigiéndose hasta el lugar desde donde se escuchaban aquellos gritos desgarradores, enseguida distinguió la presencia de un anciano tumbado en el suelo, que parecía estar agonizando.
- ¿Qué le ocurre señor?.. ¿No tiene buen aspecto?... Dígame en qué puedo ayudarle.
- Deme el antídoto que llevo en esas viejas alforjas colgadas sobre mi camello y dele también a él un poco de agua de mi cantimplora. Me ha debido picar una serpiente venenosa y ahora estoy mareado y sin fuerzas.
Mostrándole un diminuto frasco de vidrio que desprendía un olor intenso y desagradable, le preguntó si era eso lo que necesitaba, a lo cual el anciano respondió afirmativamente.
Al cabo de pocos minutos empezó a observar como ya estaba haciendo efecto aquel antídoto y el anciano agradecido le dijo: 
- Me has salvado la vida, de modo que ahora estoy en deuda contigo, toma este manuscrito que seguro te ayudará.
Y diciendo estas palabras se esfumó como una cortina de humo en medio de la noche.
Naturalmente nuestro viajero pensó, que debía tratarse de un sueño o un espejismo, ya que no tuvo tiempo de recoger aquel manuscrito, ni tampoco estaba el camello... No había quedado absolutamente nada que pudiera demostrar lo que supustamente sucedió hacía unos instantes.
- ¿Porqué no puede tratarse de un simple espejismo, si me encuentro agotado y sediento?... ¿No dicen que en los desiertos ocurren este tipo de sucesos?... - pensó, convenciéndose a si mismo y regresó de nuevo a su tienda de campaña dispuesto ya a dormir plácidamente.
En mitad del sueño, volvió a ver de nuevo a aquel anciano que no paraba de sonreir, intentando decirle que aquella bizarra experiencia pasada, no había sido un sueño, ya que la había vivido con igual intensidad o más aún, que lo que él interpretadaba como real y cotidiano, pero que todavía no estaba preparado para comprenderla de esta manera.
- Te dejo encima de tu mochila este pequeño manuscrito, asi mañana cuando "despiertes" podrás darte cuenta del significado de mis palabras, y a partir de ahí, tomar otro rumbo diferente a este que ahora llevas, desde que iniciaste tu viaje.
Ya de mañana y nada más despertarse recordó inmediatamente el sueño que había tenido durante la noche y aquella extraña presencia del anciano mencionándole lo del manuscrito. Giró la vista para localizar su mochila y quedó completamente atónito, alí estaba un pequeño librito con tapas de piel oscura y un cierre con un broche de perlas y presilla de seda. Tras el asombro, logró incorporarse y coger el libro entre sus manos para hojearlo.

Nada más abrir la primera página leyó:

"Hace mucho tiempo, surcando las inmensas dunas del desierto, un viajero a lomos de un camello con un turbante en la cabeza para protegerle del incesante calor y holgadas vestiduras de lino blanco, avanzaba lentamente con la esperanza de llegar pronto al campamento del que había partido semana atrás. 
Los rayos del sol se iban apagando poco a poco, al mismo tiempo que al camello se le agotaban las fuerzas para seguir adelante, asi que decidió hacer una parada, con el fin de descansar antes de que se hiciera de noche.
Primero extendió su tienda de campaña provista de grandes mosquiteras y después de haber cenado algunas provisiones que guardaba cuidadosamente en su mochila, escuchó a lo lejos unos terribles gritos de auxilio de alguien que parecía estar en peligro..."

Autor: Consciencia y Vida/Magazine
Registro Propiedad ISBN 1512095979721
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