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martes, abril 14

El mundo de los espíritus ha inquietado al hombre desde hace siglos

Entre sus múltiples razones llegó a ser considerado "fantasía" y reducido al mundo de los dementes o clarividentes.

Al mismo tiempo, las diversas escuelas esotéricas nos han enseñado las diferentes divisiones del hombre, sin asociarlas al universo, lo cual ha contribuido a complicar aún más el panorama de esta fantasía, además de que siempre se parte desde el cuerpo físico “hacia arriba”, lo que fija en el inconsciente la idea de que el mundo superior es algo a lo que debemos “subir”.


A diferencia de lo antedicho, veremos al Humano como una unidad que consta de una fuente (ser) y siete universos que se contienen mutuamente. En la medida que estos universos se alejan de la fuente, son más y más concretos (materiales).

Cada universo podria corresponder a cada una de las siete divisiones a las que hace mención Blavastky: (desde la fuente hacia lo material) atma, budhi, manas, kama manas, kama, prana y étero-físico; pero también deben verse como espacios con sus propias caracteristicas, de manera tal que, más que “cuerpos” propios, son espacios habitados por diferentes dimensiones de nuestra conciencia, que surge de la fuente.

Consideramos “espiritual” todo lo que no se ve, de manera tal que estamos incluyendo todos los universos menos el material.
El cuerpo físico es nuestra unidad de carbono, que pertenece a esta tierra.


Los cuerpos de deseo (kama) y mental-dual (kama manas) corresponden a los centros emocional y mental incluidos en el ALMA, la cual es creación del demiurgo, a él pertenece y a él vuelve. Cuando haces un “viaje astral”, generalmente estarás en los dos universos contiguos al físico.

Los cuerpos del centro espiritual (manas, budhi, atma) corresponden al ESPÍRITU. El espíritu es una “nave” que nos liga a la otra orilla, la del Ser. En budismo se lo reconoce como boddhichitta. Esta nave debe ser fabricada por nosotros. No es del demiurgo y él no va a favorecerla de ninguna manera. Es nuestra conquista personal, individual y no puede compartirse con nadie. Cada individuo tendrá la propia. Todas diferentes entre sí.


El Espíritu no podría conformarse sin la existencia de la luz fría-oscura que proviene del Ser, la fuente.
A su vez, el Gran Universo surge de una Fuente Original y absoluta: El Ser y manifiesta sus siete aspectos, los que serán compartidos por todos los Seres según el nivel en que se desenvuelva su conciencia.


Nosotros tenemos conciencia de 3 dimensiones y una cuarta que percibimos como tiempo, sin embargo, podemos actualizar los centros de percepción de las cuatro dimensiones restantes.
Mientras no lo hagamos, cualquier criatura que habite cualquiera de los universos que no vemos, puede ser considerada, por nosotros, como ángel, demonio, dios, elohim, etc. No hay forma de que diferenciemos a unos de los otros y todo dependerá de “lo que ellos nos digan que son”.


Ellos se nos pueden presentar con cualquier forma, pero un vidente que les exija que se muestren como realmente son, vera una figura difusa, alta, luminosa de oscuros ojos almendrados, pequeñas nariz y boca.
Para los antiguos fueron “dioses”, los judíos los llamaron elohim, los cristianos ángeles. Uno de ellos se presentó ante Moisés y dijo: soy Yahvé,,,, ahora los conocen también como extraterrestres.


Yahveh es, pues, un habitante de otros planos dimensionales en virtud de los cuales puede crear dentro de ciertas limitaciones… Y una creación limitada es lo que tenemos aquí en la Tierra.
Todo nuestro universo espiritual esta habitado por criaturas que, como nosotros mismos, poseen conciencia multidimensional, sólo que ellos han actualizado niveles que nosotros tenemos “apagados”.
Los podemos creer como individuos de otras civilizaciones avanzadas que viajan en modernas aeronaves, o como enviados de Dios con alas pegadas a sus espaldas… como creer, podemos creer cualquier cosa…


El Demiurgo llamado Yahveh controla la evolución de las criaturas del planeta a través del dominio del universo 3D, esto lo hace manipulando las realidades emocional y mental y presentándose como un dios que debe ser temido y respetado.
Las criaturas inmersas en su creación sufren, justamente, a través de sus centros emocional y mental, lo cual enferma y envejece su cuerpo físico.
Incapaces de superar su realidad 3D, estas criaturas se debaten en existencias cortas, adorando a dioses falsos (las diversas caras del Demiurgo u otras entidades), que no son más que seres de otras dimensiones.


Debido a que el concepto dual es propio del universo 3D, aquéllos carecen de criterio del bien y del mal, resultando desastroso para nuestras vidas.

Superar la conciencia dual, así como las 4 dimensiones actualizadas es importantísimo si queremos escapar de esta prisión; para ello necesitamos limitar el poder de los centros emocional y mental en nuestras vidas, aprender a movernos por intuición.


Lamentablemente, la gran parte de la humanidad que adora a falsos dioses (incluyendo al autodenominado dios único) están cediendo su energía personal a ese dios, en vez de utilizarla para dar su individual salto de conciencia. Al tiempo que no progresan, son una pesada carga para los que han comenzado a despertar.

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