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jueves, marzo 19

Un planeta con el agua al cuello

Los efectos de la subida del nivel del mar por el cambio climático ya son palpables. Las últimas investigaciones científicas creen que las predicciones "se han quedado cortas", mientras países en riesgo se preparan ya para adaptarse o desaparecer.

Cuando el Gobierno de Maldivas decidió poner en marcha un megaproyecto de islas artificiales flotantes, lo hizo pensando en dos cosas: lo primero, exprimir el turismo de lujo que alimenta la economía del archipiélago asiático desde finales de los años 70; lo segundo, luchar contra su propia extinción.


A este paraíso en mitad del Índico, con una altitud máxima de 2,3 metros sobre el nivel del mar (es el país más bajo del mundo), le preocupa ser engullido por el océano y desaparecer para siempre bajo una masa de agua que no deja de crecer. Por eso tiene puestas parte de sus esperanzas de supervivencia en dos holandeses, Paul van de Camp y Koen Olthuis (calificado por la revista Time en 2012 como una de las personas más influyentes del año). Especializados en estructuras sobre el agua, sus construcciones son capaces de desafiar uno de los efectos más impactantes del cambio climático: la subida del nivel del mar. Su empresa será la que se ocupe de esta aventura arquitectónica para el disfrute de ricos extranjeros, pero a cambio deberán construir otra isla para dar salida a la creciente población local, amenazada por el agua.


El caso de las islas Maldivas es tal vez uno de los más evidentes en una tendencia en auge, pero desde luego no es el único. En Venecia, por ejemplo, un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) estimó que los episodios de ‘aqua alta’ (las inundaciones de la ciudad a consecuencia de la subida de las mareas) se multiplicarían drásticamente a finales de siglo, pasando de 1,4 a 18,5 veces al año. Otro trabajo del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados pronosticaba que dentro de unos 80 años las áreas inundables de la costa de Vizcaya se triplicarían, siendo la mitad de ellas terrenos residenciales o industriales. Miami, señalada por la OCDE como una de las ciudades en mayor riesgo de EEUU, ya ha asignado una partida de 400 millones de dólares en sistemas de bombeo para evitar inundaciones en la costa. Y en países caribeños como Costa Rica, más de un 40% de las playas presentan erosión.

Es algo sobre lo que la comunidad científica viene alertando desde hace años. “Hay pruebas contundentes de que el nivel del mar mundial se elevó gradualmente en el siglo XX y de que continúa elevándose a un paso intensificado”, señala el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la mayor red científica sobre la materia. Según sus estimaciones, durante el siglo XX el nivel medio mundial del mar creció a un ritmo de 1,7 mm por año. Pero a partir de 1990, observaciones vía satélite permitieron elevar esa cifra hasta los 3 mm por año, casi el doble del promedio observado anteriormente. Y va a más. El IPCC calcula que, para el decenio de 2990, el nivel del mar estará entre 0,22 y 0,44 metros por encima de los niveles de 1990, subiendo a un ritmo de unos 4 mm al año.


Aún así, nada es seguro. Este fenómeno soporta todavía incertidumbres importantes porque depende, en gran parte, de las emisiones de dióxido de carbono que se expulsen a la atmósfera en el futuro. Además, según apuntan últimas investigaciones, sus consecuencias se podrían estar subestimando. “Lo que la ciencia nos está dejando vislumbrar es que nos estamos quedando cortos”, explica a Público Carlota Escutia, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.
Escutia fue una de las investigadoras que participó en 2010 en un estudio internacional que analizó por primera vez muestras de lodo obtenidas a más de tres kilómetros de profundidad en la costa del este antártico, una capa de hielo del tamaño de Australia que se formó hace 34 millones de años y que, en teoría, presenta gran estabilidad frente a los cambios del clima. “Nuestra conclusión es que hay deshielo y pérdida de casquete. Hasta ahora se pensaba que esta capa era muy estable, pero no es tan difícil que se derrita, eso es lo que decimos”, señala.
“Lo que la ciencia nos está dejando vislumbrar es que nos estamos quedando cortos"
La investigación, liderada por la Universidad Imperial de Londres, toma como referencia la época del Plioceno (hace 2,58 millones de años) cuando la Tierra tenía unos niveles de CO2 similares a los de hoy en día y una temperatura entre 2 y 3 ºC superior a la actual. La combinación de ambos factores supuso una subida del nivel del mar de 10 metros por el deshielo de Groenlandia y del oeste antártico. Por lo menos eso es lo que se sabía hasta ahora. Pero estos investigadores consideran que el deshielo de la placa oriental pudo añadir otros 10 metros más. Es decir, de alcanzarse una temperatura similar a la de entonces, el nivel del mar podría aumentar hasta 20 metros a final de este siglo. “Encendemos una luz roja porque los modelos actuales de medición se están quedando cortos. Esto se tendría que tener en cuenta”, advierte desde el otro lado del teléfono.


También Michael Mann, director del Earth System Science Center de Pensylvania y uno de los científicos sobre clima más relevantes del mundo, alzó la voz de alarma a finales del año pasado al afirmar que los modelos de medición actuales habían subestimado la velocidad a la que se derrite el hielo en Groenlandia y en el oeste antártico. Los datos le avalan: la extensión de hielo en el Ártico se redujo en 2012 un 18% con respecto a 2007, batiendo un record histórico sin precedentes.

No afecta a todos igual  

La subida del nivel del mar se explica fundamentalmente por dos causas: la pérdida de hielo terrestre por el derretimiento de los glaciares y la expansión del agua a consecuencia del calentamiento de los océanos, un fenómeno que se denomina como expansión térmica. Se cree que cada uno de estos efectos es responsable, aproximadamente, de la mitad de la elevación observada del nivel del mar. Pero el agua no aumenta de manera uniforme en todo el mundo. Mientras en algunas zonas los océanos pueden llegar incluso a retroceder, en otras subirá varias veces por encima del promedio estimado.
Holanda, Alemania, Francia, Bélgica, Dinamarca, España e Italia se verán especialmente afectados de Europa
Según alerta Greenpeace, las zonas expuestas a mayor riesgo desde el punto de vista del número de personas afectadas son Asia meridional y sudoriental, África oriental y occidental y el Mediterráneo, desde Turquía hasta Argelia. También las islas del Pacífico, del océano Índico y del Caribe son especialmente vulnerables. Y, como es lógico, son las más preocupadas, o casi las únicas. En la cumbre del clima que tuvo lugar el pasado diciembre en Lima, sólo medio centenar de países firmaron una petición para eliminar totalmente las emisiones de CO2 en 2050. La práctica totalidad de los firmantes son insulares o con grandes proporciones de costa en su territorio.
"En algunas localizaciones, una retirada controlada se va a convertir en la respuesta necesaria”, dice el IPCC
Sin embargo, los impactos económicos y sociales que se prevén en todo el mundo no desmerecen la atención del conjunto del planeta. De acuerdo con un estudio publicado por Proceedings of the National Academy of Science en 2013, los costes por los daños provocados por las mareas y tempestades podrían aumentar de los 10 a 40 millones de dólares que suponen en la actualidad, hasta los 100.000 millones de dólares a finales de este siglo si no se toman medidas de adaptación adecuadas, muy especialmente, estrategias a largo plazo.


Las inundaciones, la erosión de la costa, los daños en infraestructura o la salinización de las aguas dulces son también consecuencias que Europa vivirá muy de cerca y sobre las que el IPCC ha instado a tomar medidas, en especial a Holanda, Alemania, Francia, Bélgica, Dinamarca, España e Italia, países –asegura- con un “absoluto alto coste por daños”.
"Va a ser muy difícil despoblar la costa, estamos hablando de migraciones extraordinarias"
En cualquier caso, incluso proyectos como el que los arquitectos holandeses pretender levantar en Maldivas podrían caer en saco roto. “Adaptar los edificios de las comunidades costeras y mejorar las defensas pueden reducir significativamente los impactos de la subida del nivel del mar, pero no pueden eliminar el riesgo, especialmente cuando el nivel del mar va a seguir subiendo a lo largo del tiempo. En algunas localizaciones, una retirada controlada se va a convertir en la respuesta necesaria”, dice el quinto informe del Panel de Expertos.
“La Tierra ha soportado temperaturas mucho mayores, sin hielo y con un nivel de mar mucho más alto, pero el problema son nuestros asentamientos humanos. Y va a ser muy difícil despoblar la costa, estamos hablando de migraciones extraordinarias”, sentencia Escutia.
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