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viernes, febrero 20

Campañas y protestas en contra de "50 sombras de Grey"

El efecto social que está creando en la población, principalmente femenina, la famosa saga llevada ahora al cine de la novela de Erika Leonard James, demuestra que la cantidad de entradas vendidas no significa un éxito, puesto que también existe otro tipo de análisis que recae en lo que se esconde detrás de esta “historia erótica”, y que tiene que ver con el papel que representa la mujer protagonista. 

No se trata de una propuesta interesante que dé ideas a las mujeres del mundo para liberar “su diosa interior” como lo señala la protagonista 60 veces en el libro, sino que les enseña a ser sumisas, asolapadas y complacientes tal y como lo haría cualquier autoridad eclesiástica o religiosa.

Es el Instituto de Política Familiar de Baleares (España) (IPFB) quien puso el ojo crítico sobre esta novela llevada a las pantallas grandes, y en consecuencia, lanzó una campaña llamada #50eurosno50sombras, con el objetivo de ayudar a las mujeres que padecen de violencia de género.


El fin de la campaña consiste en destinar el dinero de las entradas de cine para la película “50 sombras de grey” en donaciones para hogares y refugios para víctimas de violencia de género.

“En vez de ir al cine a ver ’50 sombras de Grey’ y gastar los 50 euros en entradas y palomitas de maíz, es mejor donar ese dinero”, se ha referido la institución que promueve la campaña en un comunicado, señalando además que “ésta es una protesta que busca además dar dinero a las mujeres en refugios, porque allí es donde Anastasia va a terminar”.

“Ella no va a acabar en una bella casa en un lago con un chico que la adora; si tiene suerte acabará en un refugio, y si no tiene suerte terminará en un cementerio”, sigue alegando en dicho comunicado el Instituto, protestando porque “el 14 de febrero, día de San Valentín, no suele ser una fecha para ‘celebrar’ la violencia en las relaciones de pareja; sin embargo, miles de personas ya están comprando sus entradas para el estreno de la película 50 Sombras de Grey, basada en una trilogía de libros sobre la relación sadomasoquista de un joven adinerado con una muchacha que acepta ser usada con la esperanza de que él se enamore de ella”.


Lo cierto es que no todas son rosas las que recaen sobre la trascendencia de esta saga, ya que en otras partes del mundo se observa un descuerdo con E.L James, la autora del libro, ya que la propuesta en contra de esta novela ha sido adherida en países de Europa, Estados Unidos y Canadá, poniéndose de acuerdo en que “la película disfraza la violencia de género como erotismo romántico”.


Por ejemplo, en Londres se ha visto un grupo que se manifestó en el estreno del film llamado “Cincuenta Sombras es abuso doméstico”;  en Minnesota, la Liga de Protección de la Infancia de Minnesota dio a conocer un comunicando afirmando que la película “glorifica el abuso sexual y emocional como si fuese amor” , y acompañando esto, lanzó la campaña “50 Sombras, la promesa” donde se ofrecen técnicas psicológicas y recursos para que los padres desaconsejen a sus hijos de ver la película.


Haciendo referencia al modelo de relación que se ofrece en la película y por la cual se manifiestan en contra mediante dichas campañas, en el portal web Sin Embargo, una de sus autoras expone un análisis sobre los estereotipos marcados en la saga:

“Lo que en realidad exalta la película es una relación poder. Anastasia Steel tiene 21 años y es virgen, Christian Grey 27 y con una amplia experiencia sexual basada en el control. La cinta utiliza todos los estereotipos: hombre blanco, heterosexual, rico, poderoso y adicto al sexo duro; chica ingenua, cándida e inocente, frente al amo y Señor con toda la parafernalia para el show: esposas, antifaces, vibradores, cuerdas, corbatas, pinzas estimuladoras, cadenas”.

“Diversas organizaciones estamos protestando contra esta cinta, porque intenta presentar la violencia contra las mujeres como una relación romántica“, ha explicado el IPFB, que entiende que la película “muestra la violencia como romance y enseña a las mujeres que el abuso sexual y ser una víctima es algo sexy, cuando en realidad es la historia de un depredador”.

Un dato que debe considerarse del comunicado lo aporta una víctima anónima de violencia de género que opina sobre esta película, aludiendo que, “ése es un concepto peligroso que busca ser glorificado”, pero “ésa no es la realidad para muchas víctimas”.

“Ya es confuso ser víctima porque buena parte del tiempo no te das cuenta de que lo eres. Incluso cuando ves los signos, sigues pensando que es distinto contigo… que no es un gran problema”, ha contado.

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